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domingo, 17 de septiembre de 2017

LA VUELTA AL COLE

  La llegada del mes de septiembre supone el fin de las vacaciones para muchos adultos, pero también para todos los más pequeños. Y por si la vuelta a la rutina no fuera de por sí pesada para los padres, hay que contar también con que muchos niños suelen ponerse enfermos en el inicio del curso.
Empiezan a disminuir las temperaturas y hay inestabilidad térmica. También aumenta el contacto con otros niños, lo cual aumenta el riesgo de infecciones.
   En la consulta, estos primeros días, las patologías que vemos con más frecuencia son: resfriados, gastroenteritis y el contagio por piojos:

RESFRIADO COMÚN
   El resfriado común es una infección vírica de las vías respiratorias altas. Hay más de 200 tipos de virus que pueden causar este proceso. 
El contagio se produce por vía respiratoria, por medio de las gotitas procedentes de la tos y estornudos de las personas infectadas. 
   El resfriado cursa con síntomas como rinorrea o goteo nasal, congestión nasal y ocular y estornudos. Suele durar hasta una semana. 
   Os doy algunos consejos para reducir el riesgo de transmisión del resfriado:
– Evitar el contacto cercano con las personas afectadas.
- Enseñar a los niños a taparse con la mano la boca y nariz al toser o estornudar utilizando pañuelos desechables, para desecharlos en la basura y lavarse las manos a continuación.
– Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
– Evitar estar con los niños en ambientes con poca circulación de aire y con muchas personas (centros comerciales).
   Se pueden aliviar los síntomas con lavados nasales a base de suero fisiológico o tomar algún analgésico, pero es conveniente acudir al pediatra si notáis que el niño empieza a tener fiebre.

GASTROENTERITIS
    La causa más frecuente de GEA en la edad pediátrica puede estar originada por virus (fundamentalmente Rotavirus, y con menor frecuencia, Adenovirus, Astrovirus, etc.)
    Es una infección que se manifiesta con vómitos, náuseas o diarreas (deposiciones blandas o líquidas). Se suele curar a los pocos días, entre tres y siete más o menos.
    El tratamiento recomendado es muy sencillo, y consiste en rehidratar bien al niño. Las soluciones de rehidratación oral (SRO) son el tratamiento de elección para reponer las pérdidas de agua y electrolitos. Tiene que beber en pequeñas cantidades para prevenir los vómitos. Tampoco tiene que dejar la alimentación habitual, puede continuar con ella evitando las comidas grasas, verduras de hoja verde y los dulces
  Si la pérdida de líquidos por vómitos y deposiciones es abundante, siempre debe ser valorado por el pediatra para evitar deshidratación.

 PIOJOS
    Si nuestro hijo se queja de picores, se rasca la cabeza con frecuencia y el picor no cesa, es posible que tenga piojos. Todas las semanas debemos mirar el cuero cabelludo de nuestros hijos, sobre todo en la nuca y detrás de las orejas, para poder detectar los piojos rápidamente.
  ¿Cómo evitar el contagio?: procurar que el niño no intercambie con otros niños objetos personales, como el peine, la toalla o la bufanda. Existe un remedio natural, pero no infalible, el aceite del árbol del té, (en herboristerías) es un repelente: una gota diaria detrás de las orejas o unas gotas en el champú pueden ser eficaces. No es conveniente usar otros productos como repelentes si no hay piojos, como lociones o champús de tratamiento.
    ¿Y si ya hay piojos?: entonces hay productos específicos para su tratamiento, últimamente se aconseja del tipo siliconas liquidas, que matan el piojo, sin la agresividad de productos pediculicidas como las permetrinas.
    ¿Y las liendres?: para desprender las liendres, lavados con agua de vinagre (el ácido desprende la liendre de la raíz del pelo) y peinado reiterado con liendrera.
      Y en casos de infestación reiterada y resistente a todo, ya solo nos queda a los Pediatras recomendar el tratamiento médico oral.




domingo, 27 de agosto de 2017

Giardiasis o infección por Giardia Lamblia en niños


   La giardiasis es una infección parasitaria intestinal causada por el protozoo Giardia lamblia. Pueden entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados, y también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro si no se lavan las manos.

EL PARÁSITO:
   El protozoo giardia lamblia se presenta en dos formas distintas, los TROFOZOITOS o  formas activas que tienen aspecto de media pera y viven en duodeno y yeyuno proximal, y los QUISTES, que  se forman en intestino delgado y se excretan por las heces. Los quistes eliminados por las heces contaminan agua, alimentos y manos, llegando por vía oral al estómago donde se destruye la cubierta del quiste, liberándose los trofozoitos que se localizan en el intestino delgado proximal produciendo la enfermedad y dando lugar a la eliminación de nuevos quistes por las heces. Tras un periodo de incubación de unos 5 días se inicia el periodo clínico.

CLÍNICA:
   Es una infección relativamente frecuente, aunque es fácil que pase inadvertida, ya que en ocasiones algunos niños con giardiasis no presentan ni signos, ni síntomas, pero portan el parásito y pueden contagiar a otros a través de sus heces. Los síntomas de la giardiasis pueden ser:
·       Heces acuosas, blandas y grasientas con mal olor.
·       Fatiga o malestar.
·       Calambres abdominales.
·       Eructos, gran flatulencia y nauseas.
·       Hinchazón abdominal , dolor en el abdomen, perdida de peso.
Los síntomas de la giardiasis por lo general duran de dos a cuatro semanas, pero en algunos niños pueden durar más tiempo o se pueden repetir.
DIAGNÓSTICO:
   La búsqueda del quiste del parásito en heces es como se suele diagnosticar esta enfermedad, ya que solo se puede visualizar mediante microscopio . A veces se necesitan varias muestras de heces para poder encontrarlo. También la detección de coproantígenos en heces o anticuerpos Ig M en sangre nos confirma el diagnóstico.

TRATAMIENTO:
   El tratamiento se basa en el uso de metronidazol y la respuesta  suele ser muy efectiva en unos días , aunque en los casos refractarios se pueden utilizar medicamentos alternativos. Si existe una sospecha importante de infección por este parásito, como en el caso de niños que han estado expuestos a un brote y presentan los síntomas, pero no se consigue confirmar su presencia, de forma puntual el pediatra puede pautar el tratamiento.

PREVENCIÓN:
   Algunas precauciones para evitar la transmisión de la giardiasis son:
·       Lavarse las manos después de ir al baño o de cambiar pañales y antes de comer o preparar alimentos.
·       Evitar beber agua no tratada
·       No tragar agua en piscinas.